Metal 78

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Ocurrió el 18 junio de 2012.

Yo estaba tocando con la banda en un show en Cali y resulta que antes de salir de Medellín una persona interesada en otro show en Tuluá se comunicó para ver si teníamos tiempo para tocar allá también. Se coordinó y se hizo el concierto el sábado en Cali, el domingo en Tuluá. Ese domingo era el día del padre.

Yo andaba con un cinturón de balas desde el 2006 y lo usaba en todos los shows de la banda como un recurso escenográfico.

Se preguntarán, ¿por qué unas balas? Porque el género de metal que nosotros tocamos, que es speed heavy metal, es muy de las corrientes de los 80´s, las bandas alemanas y las bandas europeas en general, como en forma de burlarse de la guerra u oponerse a ella, usaban cosas de la guerra en los shows y las letras hablaban sobre las críticas sociales sobre este tema, más que todo de la segunda guerra, de los genocidios y todo ese cuento.

Entonces, en la época de nosotros, 2012, tener un cinturón de balas en Medellín era una cosa supremamente novedosa y hacía que los shows de la banda fueran mucho más, por así decirlo, originales, fuertes o impactantes, porque conseguir un cinturón de balas no es fácil.

Miembros de banda de metal con guitarras y correa de balas

78 balas

El cinturón tenía 78 balas cocidas a una correa de guitarra, o sea que no daba para pegárselo a una metralleta, o una AK-47 que es el arma que dispara.

Hicimos el show en Cali, obviamente con las balas, todo bien, estaba todo lleno. Nos fuimos hacia Tuluá al otro día e hicimos el show. Al día siguiente a las 8 de la mañana salimos ya para Medellín, cuando llevábamos ya 2 horas de recorrido, más o menos llegando a Pereira, la policía venía siguiendo el bus, empezaron a pitar, se atravesaron en la carretera, cosa que obligó al bus a parar.

Se subieron unos policías y le dijeron al conductor “¿dónde están los muchachos que vienen de negro o de esa música metálica?”, la música no se llama metálica porque eso es una banda. El conductor no entendía qué estaba pasando y la policía decía “sí, ya nos informaron que acá viene una banda de rock”. El conductor nos señaló.

De cinturones y órdenes de captura

Íbamos los cuatro músicos con las novias de ese entonces y dos amigos que habían viajado con nosotros. Nos hacen bajar, solo a los de negro, nos requisan y le dicen al conductor que abra la maleta y nos piden que saquemos nuestras cosas. Abrimos todo y en una de esas al man que estaba revisando le informan por el radio que teníamos una munición, yo de una pensé en el cinturón pero pensé “eso está malo, no tiene pólvora”.

El man nos hace abrir todas las guitarras y, claro, cuando abren el estuche de la mía, ahí estaba el cinturón. El man empieza a decir que eso no se podía transportar. Cuando abrieron el estuche de la guitarra y sacan las balas todo el mundo se baja del bus, entre ellos habían cuatro soldados, como de permiso, y los tipos se bajan y empiezan a hacer un show, empezaron a decir que yo era guerrillero. A mí me tocó parármeles y decirles “¿cómo así que guerrillero? no ves que estoy en una banda ome”, yo me les emputé de una.

correa de balas en tonos rojos

Ellos solo miraban y leían las balas, eso tiene un calibre, yo no sé nada de balas.

Me dijeron que eso solo lo usaba la guerrilla, que porque eran calibre 7.65 y, después de muchos años, el ejército tuvo que descontinuar.

La munición tiene unas reglas incluso de Derechos Humanos, eso es una guevonada muy charra, los de DDHH también a veces controlan qué tipo de balas se pueden usar en la guerra y esas eran catalogadas de alto impacto y de largo alcance, se pueden disparar a 4 km. O sea, son las que se disparan desde un helicóptero, y en ese momento solo las estaba usando la guerrila e Idumil (empresa que hace balas) no las estaba produciendo, entonces ahí fui catalogado como insurgente.

¿Tiene suficientes pruebas?

A la policía le sacamos camisetas, CD´s, fotos de los shows donde se veían las balas como una recurso escénico nada más y obviamente mostrándoles que era una correa para guitarra, que era imposible dispararlas.

Concierto de banda de Metal

En todo caso, el man me dijo que me iba a capturar, que si yo quería después le explicara a un fiscal, pero que tenía que incautar las balas y yo como “ah listo, lléveselas”, pero me dijo, “no, es que yo me lo tengo que llevar a usted también”.

Me bajan del bus con todo el equipaje, sacan un acta, me leen los derechos que tengo pero el man no lo hizo muy oficial, él no me dijo “usted está arrestado por esto y tiene derecho a esto”. No. El man llegó y me dijo “vea hermano, vamos pa la Fiscalía, yo entiendo que usted es un artista, pero eso no se puede tener y esto ya lo habían reportado desde la madrugada, ya veníamos haciéndole un seguimiento, deme una firme acá”.

Yo llegué, firmé y me monté a la patrulla, obvio yo convencido de que no era un criminal, terrorista ni nada de eso.

Concierto en blanco y negro de metal

Me monté a la patrulla y se monta Verónica conmigo (mi ex esposa). Llegamos a Pereira a una URI, que es como un CAI grande, donde hay calabozos y todo. Al otro día era lunes festivo. Como a las 10 am de ese lunes me pusieron a esperar en una sala de espera que porque el fiscal llegaba como a las 12.

Bienvenido al calabozo

El fiscal no llegó, llegó un man ahí cualquiera encargado de la Fiscalía, viene con un código penal y me dice “no, no, usted queda detenido, acá usted no viene a explicar nada y el fiscal no viene hoy, viene mañana o el miércoles. Páseme sus zapatos con los cordones, sus papeles, billetera, celular y pal calabozo” y yo como: “¿cómo así? ¿pal calabozo?”.

Verónica salió, llamó a la casa de mi mamá, ella y mi hijo viajaron a Pereira. Cuando entro al calabozo hay un man ahí, eso es una pieza como de 3×3 y en el borde en forma de L hay una plancha de cemento como de 60 cm donde uno se sienta.

Yo entré y me hice al extremo más extremo de donde estaba el otro man y yo estaba demasiado nervioso, trasnochado, no había comido nada, pensando miles de cosas, pero pensé “yo acá tampoco me puedo embobar porque aquí sí hay gente mala de verdad”.

Concierto de Metal 78

A las cuatro horas el man me habló, me preguntó que por qué estaba ahí y yo no le contesté mucho. Empieza a transcurrir la tarde y fueron metiendo gente hasta que quedamos 8 personas. Yo me quedé en el mismo rincón.

Esa gente nueva era que habían acabado de matar, robar, gente que vos le ves la vulneración por encima. Es feo catalogar la gente por su aspecto, pero tenían cicatrices, estaban vueltos mierda.

El hambre y sus amigos

Como a las 5 o 6 de la tarde llega el guarda y me dice “le traje una comida”. Habían 8 tigres ahí adentro, yo cómo iba a recibir eso y me iba a poner a comer. Yo cojo la bolsa y la pongo al lado de un buso que tenía, no saqué nada, pero el fresco me lo dieron por fuera de la bolsa y lo vio todo el mundo.

De una me habló un man todo grande y me dice dizque “ah, yo voy a tomar de esa Colombiana” y yo le dije “hágale”. Se la tomó completa, nadie dijo nada. El man tiró la botella al piso y se fue otra vez.

Este no soy yo

Tiempo después, el guarda me entrega un papel que era escrito por Verónica que decía que estaban haciendo lo que podían, que la cosa estaba muy complicada porque era un delito muy grande, obvio eso sirvió solo para asustarme más.

Me dolía ya todo de estar en esa malparida plancha de cemento.

Ahí ya éramos como 9 o 10 y entraron a otro man y se encontró como con un enemigo ahí, se armó una pelea impresionante y todo el mundo estaba pegado a las paredes para no meterse.

Sacan a uno de los de la pelea y el que quedó adentro estaba muy enojado, empezó a ponernos problema a todos los que estábamos ahí y en una de esas me empieza a tirar y a decir que sacara la comida, que era para todo el mundo, me tocó frentearlo y braverlo con otro man hasta dejarlo callado.

Correa de balas en la guitarra

Me tocó meterme en el papel de una persona mala porque ahí era el más indefenso de todos, para poder aguantarme el momento ahí con ellos, todo para sobrevivir, entonces le empecé a contar al otro man quién era yo, supuestamente.

Él me explicó que lo habían cogido porque le habían encargado matar a un man y cuando lo fue a matar le disparó tres veces, pero cuando le iba a dar en la cabeza el arma se trabó, entonces la gente lo cogió, lo golpeó y la policía se lo llevó. De hecho, me entregó una tarjeta personal diciéndome que lo que yo necesitara en cualquier parte del país él lo hacía (refiriéndose a sicariato).

Obvio no me iba quedar atrás con mi compa de celda y le dije que yo era un man muy fuerte en la Comuna 13, que era lo más malo de Medellín en ese momento y que yo había ido a una reunión con unos manes porque le íbamos  a hacer un golpe a un duro del narcotráfico allá en Pereira.

O sea, yo le monté una historia grandísima, el man ya me veía con respeto y me pedía trabajo, me decía “mono, métame al combo suyo allá en Medallo que yo le marcho”. El man le empezó a contar el chisme a los otros.

Lastimosamente Medellín tiene la fama, más que todo en las otras ciudades, de ser una ciudad muy fuerte en ese tema, entonces los otros manes ya me respetaban y no me decían nada.

Banda de metal tocando en vivo

Sin embargo, como estaba tan lleno el calabozo, por ahí 12 o 13 personas ahí metidas, dividen el grupo y nos pasan para donde estaba el man de la pelea.

Allá una persona sindicada de un delito, o sea un delincuente, no es  humano sino como un animal, entonces llegaban al calabozo y se orinaban ahí, unos llegan enfermos y se vomitan, cosas supremamente… gonorreas. Esa es la palabra. Entonces obvio, el otro calabozo estaba miado, vomitado, vuelto mierda y el espacio era más reducido. Como era lunes festivo estaba sucio desde el sábado.

¿Y ahora qué?

Como a las 4 am abren la reja, me sacan de ahí, me llevan a una oficina, me toman huella de todos los dedos, me ponen una placa con un número y me toman la famosa foto de la cárcel.

El martes obvio no llego a mi trabajo y me tocó llamar pero sin decir qué había pasado, pues porque imaginate, decir que me cogieron por porte de armas.

Me consiguieron un abogado y me dice que las cosas estaban muy difíciles porque la fiscalía ya había examinado las balas y de 78 cartuchos probaron 12 y todos estaban aptos, o sea, se podían disparar.

Metalero cantando en concierto

Esas balas habían salido de un show en el que el organizador me dijo que no tenía plata para pagarme pero que me pagaba con el cinturón, yo le pregunté si estaban buenas o malas y él me respondió que estaban malas, que estaban vencidas y no se podían disparar. Yo super inocente e irresponsablemente me fui con esas balas, toqué por todo el país y también en Ecuador.

El abogado decía como “¿cómo salvamos a este man?” porque en el código dice que si a uno lo cogen en porte ilegal de armas y frabricación, 

distribución, transporte y uso de munición de categoría provativa de las Fuerzas Armadas de Colombia ya descontinuadas, entonces también te clavan revolución, terrorismo y un montón de cargos. Mejor dicho, la pena mínima eran 12 años.

Como a las 12 del día me sacan los policías y me dicen que mi audiencia era a las 2, que allá estaba toda mi familia. “Yo no lo voy a  esposar, manéjese bien”.

Nunca me he puesto unas esposas, las únicas que tuve las compre en una sex shop en el 98 para otro show. Me llevan en la patrulla y me iban conversando como para calmarme, llegamos a los juzgados, me bajo y el man me dice “vea hermano, yo no lo voy a esposar, porque me daría mucho pesar que su familia lo vea así, pero si me encuentro algún jefe de policía adentro me toca ponérselas”.

Lo que yo no sabía era que mi papá, que es una persona muy especial, dentro de su preocupación, había creado un grupo en Facebook donde ya habían más de 4mil personas, gente de todo el mundo y él iba transmitiendo desde ahí lo que pasaba. Eso fue un boom.

meme metal chaleco balas

Cuando yo llego a la audiencia, era pública, lo primero que me encuentro son metaleros y rockeros de Pereira, Armenia, Manizales y a mi mamá y Verónica llorando.

En la audiencia dijo que no era una persona peligrosa, pero que el proceso seguía y que me debía presentar a la fiscalía las veces que me llamaran, que estaba como en una especie de libertad condicional y obvio no podía viajar, cambiar de celular y muchas cosas.

Todo show tiene su final

Los meses siguientes estuvo la fiscalía y el CTI siguiéndome, notaba una moto con la misma placa siguiéndome cuando yo salía a ensayar o a un centro comercial, me llamaban al celular o me contactanan por Facebook preguntándome que dónde se conseguían balas, como si yo fuera un traficante.

Un día a las 7 am llega un carro del CTI a mi casa con una orden de allanamiento y me volvieron mierda todo, buscando me imagino que balas, pues no sé.

Citan a declarar en la fiscalía de Medellín a los otros tres integrantes de mi banda, ly también les montan seguimiento. Así pasaron 6 meses. Me citan a otra audiencia en Pereira y pierdo la ida.

Rockero Metal inculpado

Luego tuve que volver a Pereira para otra audiencia y el juez pide que haya un Video Beam, se aportan las pruebas, ponen a sonar un CD y a los 3 segundos el juez dice que lo quiten, se muestra a la banda tocando en video. Ahí acaba, pero desde ese momento la gente conoce la historia, la banda se vuelve más reconocida.

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