"Isidora, una ciudad soñada por los niños”, proyecto ganador de la beca Crea Digital 2020

“Isidora es una ciudad invisible, añorada por todos los adultos pero solo conocida por los niños. Un proyecto transmedia para construir una nueva ciudad”.

¿Qué es y cómo nació?

Es un proyecto transmedia, creado por un equipo de quince estudiantes del último semestre de la Maestría en Comunicación Transmedia de la universidad, que busca explorar los imaginarios de ciudad que tienen los niños y niñas entre ocho y doce años de edad de diferentes barrios de Medellín frente a la nueva normalidad que se ha generado a partir de la contingencia del COVID-19. 

Estos estudiantes se unieron para realizar la búsqueda de un proyecto que les permitiera darle voz a los sueños y propuestas de los niños, una voz que es constantemente marginada o atravesada por los adultos y su opinión, impidiendo que sean los niños los que hablen o participen directamente. Soñaban con un proyecto en el que los menores fueran realmente los protagonistas, donde ellos fueran la voz de lo que querían transmitir y que esa voz fuera al mismo tiempo la que ayudara a replantear las lógicas adultas bajo las cuales se han construido las ciudades.

Como el proyecto arrancó justo cuando empezó la pandemia, tuvieron que replantear el alcance. Por eso precisaron que lo que querían, al menos en esa primera etapa, era centrarse en las voces de los niños y las niñas hablando sobre tres ejes transversales: la familia, el barrio y el colegio.

En el mediano y largo plazo quieren, a través de Isidora, consolidar una cultura más participativa e inclusiva con esta población y contrastar esos imaginarios de ciudad que tienen estos niños que viven en lugares muy distintos entre sí. 

El equipo de profesionales detrás de Isidora

La historia

Es protagonizada por 4 personajes: Luciana, una niña explosiva, creativa y conversadora, Otto, un niño explorador, José, el profesor y Dante, un perro-unicornio, que vino de otro planeta para ver qué había sucedido en la tierra. La historia se desarrolla cuando Otto y Luciana regresan al colegio después de mucho tiempo de no haber podido ir por causa de una pandemia, y entonces deciden investigar que ha pasado durante todos esos días, entonces le proponen a su profesor de artística que vayan a explorar y recorrer la ciudad en busca de historias.

¿Cómo funciona el proyecto?

Al ser un proyecto transmedia reúne 4 plataformas. La obra seminal de la propuesta es un libro extendido, que inicialmente iba a ser impreso pero que por los tiempos de entrega ahora es un e-book, que se lee común y corriente entre letras e imágenes, que se expande en otras plataformas con audios, videos e interacciones que llevan a la web del proyecto, lo que se busca es que el niño tenga una experiencia de lectura única y que empiece a meterse en ese universo narrativo de Isidora. Todo este contenido incita a una colaboración por parte de los niños, a que propongan, creen nuevas historias, intervengan e interactúen en ella y entonces se siga alimentando día a día.

A la segunda plataforma se le llama “travesías”. Son talleres que se realizan con niños y niñas de diferentes entornos, proporcionando espacios en los que ellos tienen la oportunidad de crear y ser los protagonistas. El equipo de Isidora busca simplemente ser el mediador de experiencias y proponer los temas de conversación, en últimas, son los niños los que lideran el desarrollo de las actividades.

Esas travesías se construyen a través del pasado, el presente y el futuro en la vida de la ciudad, con base en las experiencias de cada niño. El objetivo es que, en base a los tres ejes transversales que propone el proyecto, que son la familia, el barrio y el colegio, comiencen a construirse y a trabajarse. Por ejemplo, en uno de los talleres en los que se habló de familia, cada uno de los participantes llevo una foto de un álbum familiar y contó la historia que había detrás de ella, luego, a partir de las historias de todos armaron una nueva historia que en ultimas fue fantasiosa, pero que cumplió con ese cometido que se quería de un trabajo colectivo que llevó a que se transformara la historia central de Isidora. 

De esos talleres salen las creaciones de los niños, fotografías, dibujos, nuevas historias, y contenido que recae en la plataforma web. Ahí, los niños, los adultos,  las instituciones educativas, y los profesores, que son su público objetivo, pueden explorar todos los imaginarios de ciudad que tienen los niños, navegar por un mapa interactivo, hacer uso de un tablero en el que se pueden crear personajes o hacer creaciones propias y subirlas al sitio para que nutrir el proyecto con nuevo contenido. La idea es que no se estanque simplemente con unas actividades puntuales sino que interactúen con él en cualquiera de las plataformas y haya una red conjunta de creadores. Dante, por ejemplo, en la historia original era un perro callejero pero en un taller los niños lo transformaron en un perro- unicornio que buscaba historias.

Por último, existen productos audiovisuales como videos y audios en donde los niños narran su experiencia, los personajes de la historia van contando lo que va sucediendo, y así poco a poco empieza a crecer el mundo narrativo de Isidora.

Beca Crea Digital 2020

El proyecto lo empezaron a desarrollar netamente como su trabajo final para la maestría, pero cuando salieron las convocatorias de la beca Crea Digital, lanzada por el Ministerio de Tecnologías y el Ministerio de Cultura, vieron una oportunidad de presentar ese proyecto tan especial para ellos y hacerlo aún más relevante. Además, de que muchos de los que están al frente del proyecto quieren darle vida a largo plazo, es decir, que no se acabe simplemente cuando entreguen el trabajo de grado, pero para ello requieren recursos y aliados.

Quedaron clasificados en el tercer lugar en el componente de Desarrollo de Contenidos Transmedia, donde se presentaron ochenta propuestas a nivel nacional y se eligieron doce.

Gracias a la beca, se están desarrollando el libro extendido y la plataforma web, y por cuenta del equipo, se están trabajando el resto de componentes del proyecto, los talleres, el trabajo audiovisual y todo lo que lo complementa.

Hubo muy buenos comentarios de parte de los jurados, pero se destaca la apreciación: “no es un proyecto creado por adultos para niños, es un ejercicio co-creativo que incluye a los niños. De otra parte, es un ejercicio creativo que reacciona a las condiciones de confinamiento propias de la coyuntura y plantea interactividad con la comunidad a la que se dirige”. Este veredicto es un motivo de orgullo para el equipo de trabajo detrás de Isodora, la Maestría en Comunicación Transmedia, la Universidad EAFIT y su MediaLab, especialmente por la rigurosidad con la que ha sido desarrollado el proyecto para cumplir con su objetivo inicial y mantener viva la promesa de elaborarlo con y para los niños.

 

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